A veces...
películas que antaño te emocionaban se convierten
al volver a verlas
en una especie de tortura:
Recuerdas cuán feliz fuiste en ese momento que la viste por primera vez;
todo cuanto te rodeaba, el lugar, la compañía...
Felicidad evaporada.
Desaparece,
igual que aquél día cuando terminó
y volvió la realidad.
Te das cuenta de que estabas solo,
como ahora
que no importa cuánta gente tengas a tu alrededor
siempre acabas por sentirte igual
no importa cuánto intentes mantener ocupada tu mente
ese sentimiento pugna por salir
... y todo vuelve a desvanecerse
Pero incluso así eres feliz.
Disfrutas de tus momentos,
de las pequeñas cosas,
de los detalles,
de la gente...
de lo que eres.
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